La mujer como inicio del cambio.

“- Si no quieres ser la esposa de Osman, huye.

– ¿Huir a dónde?

– A Estambul, como todos los demás.

-Estamos a mil kilómetros de Estambul y no sé conducir”.

Mustang, Deniz Gamze Ergüeven. 2015

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Hay varios aspectos que destacan a priori sobre Mustang. Para empezar es sin duda una película de mujeres y sobre mujeres, lo cual, en si mismo, no es un aspecto muy habitual. De hecho, este fue el único trabajo nominado a mejor película (de habla no inglesa, en su caso) dirigido por una mujer en esta última y reivindicativa ceremonia de los Oscars. Otro elemento interesante es su condición de ópera prima de su directora, Deniz Gamze Ergüeven, de origen turco y nacionalizada francesa, quien ha tomado un aspecto de su vida personal como punto de arranque para el conflicto en el que nos sumerge la trama situada en un remoto pueblo de Turquía. Por último, llama la atención la retahíla de premios que la obra ha ido cosechando en diversos festivales desde su presentación en la Quincena de Realizadores del Festival de Cannes el año pasado, destacando en nuestro país los seis premios que ganó en la Seminci de Valladolid el pasado noviembre.

Desde el comienzo, la película plantea una oposición entre “dentro” y “fuera” de esa casa que se convertirá en escenario principal e instrumento vehicular para las peores consecuencias del conservadurismo y la autoridad patriarcal. Fuera está el colegio, los amigos, el amor y la diversión; mientras que dentro, al ser juzgadas y vigiladas por aquellos y en especial, e irónicamente, por aquellas que se identifican como salvaguardas de la virtud, el espacio se transforma, cada vez con más muros y barrotes, en una verdadera cárcel de colores neutros, tareas del hogar y absoluto aburrimiento. La libertad que se encuentra “fuera” está juguetonamente plasmada en las primeras escenas de planos abiertos con el grupo de jóvenes y el mar como protagonistas y también se intenta reflejar, aunque con mayor afectación, en las escenas del partido de futbol en Trabzon. En cambio, el ambiente opresivo de “dentro” se manifiesta con máxima brillantez en el momento, cargado de simbolismo, en el que la abuela abre una tras otra las ventanas del salón, todas enrejadas, sin encontrar desahogo a su sensación de asfixia.

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A pesar de que por momentos puede llegar a irritar la actitud de las protagonistas que parecen no tener impulso vital más allá del disfrute hedonista y de que la artificiosidad de las escenas que pasan todas juntas dentro de la casa restan verosimilitud a la historia, la película toma impulso en su tercio final y nos conduce hacia la idea no solo de la opresión de la mujer en un país democrático como Turquía, sino del cambio que las propias mujeres están consiguiendo y van a conseguir en sus vidas y en sus países. Porque, ante la disparidad de caracteres de las cinco hermanas, pronto sobresale entre ellas la personalidad de la pequeña, Lale, que se alza como la heroína y mientras el resto de las hermanas se resignan a su destino de una u otra manera, ella poco a poco se va decantando por la rebelión frente a la sumisión. Su voz en off sirve como elemento cohesionador que nos irá guiando a través de la historia dándonos pistas y valoraciones sobre los cambios que van sufriendo y sobre el futuro que les espera. Futuro en el que se mezcla la tragedia con la esperanza. Pues Lale va descubriendo los problemas a los que se enfrentan pero también busca, por sus propios medios, las soluciones. No ve impedimento alguno para reclamar su sitio, tal como hace con Yasin cuando le pide que la enseñe a conducir y le reprocha “¿no tengo derecho a estar ahí contigo?”. Y a partir de ese momento Lale, con su cabello al viento, elige cambiar su destino como los auténticos mustangs, los caballos salvajes que vagaban libres en las estepas estadounidenses y encarna la idea de que este cambio ha de partir de la mujer .

Mar Nolasco

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La sutil extravagancia de las relaciones familiares

“¿Es la literatura más importante que la vida?”

Wolf Daddy, Hyenong-yoon Jang. 2005

La vida de un joven escritor se ve alterada por una inesperada rutina familiar y el protagonista se encuentra en una encrucijada entre su deseo de alcanzar sus objetivos profesionales y la sorprendente felicidad que le provoca su nueva situación personal. El argumento es de por sí atractivo pero aumenta su interés con ciertos detalles disparatados. En primer lugar que el solitario escritor es un lobo, un lobo escritor de cierto éxito, pues acaba de recibir el premio al mejor escritor novel y está intentando superar el escollo de los terribles prejuicios hacia la literatura lobuna. Y además, la familia que se reúne a su alrededor no es precisamente una camada homogénea, sino que resultan ser una serie de personajes de lo más variopintos.

La narrativa visual es variada y siempre al servicio de lo que se quiere transmitir. El cortometraje presenta unos planos generales más bien estáticos con un ritmo lento que nos ayuda a comprender la tranquilidad y solitud de la vida del protagonista antes de que todo cambie. Sin embargo, también hay planos más audaces como el cenital cuando conoce a la pequeña Young-hee que, en un momento tan conflictivo, nos hace distanciarnos de la situación y comprender mejor la personalidad y las acciones del protagonista. O el plano en el que Young-hee inspecciona su nueva casa, en el que la imagen se centra en ella y, por la diferencia de tamaño, la cabeza del protagonista queda cortada. Por no mencionar la delirante escena de la nevera que está narrada con gran efectividad cómica.

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La historia se organiza a través de varios fundidos que van dando inicio y término a las diversas etapas de la trama, acelerando y dilatando el tiempo según sea necesario en cada escena. Estos fundidos unidos a la reiterada broma de la mujer con el paraguas que llama a la puerta de la casa del escritor, van conformando una estructura uniforme que sirve de contrapunto a los pequeños y deliciosos disparates del argumento. Por otro lado, tanto la delicada música como la voz en off constante y sobre todo, el inalterable ritmo de este discurso en off, siguen insistiendo en esa imperturbable templanza que parece una forma de vida para el protagonista.

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Los personajes son otra de las bazas de este cortometraje. Cabe destacar la enorme ternura que transmite tanto el personaje del lobo en sus tareas de padre primerizo como la niña que, cuando la dejan sola un momento, juega ante el espejo a simular que tiene unas grandes orejas como su padre. El director, Hyenong-yoon Jang, tanto en esta, su primera pieza, como en el resto de sus obras (el cortometraje A Coffee Vending Machine and Its Sword y la película La chica satélite y el chico vaca) parece disfrutar mezclando personajes humanos con otro tipo de criaturas con una consciencia igualmente humana, ya sean lobos, vacas o máquinas de café. En sus obras la percepción de la normalidad queda abatida por una extraordinaria y sorprendente imaginación sin cortapisas. Esta es una obra de una sutil extravagancia sobre una familia tan solo un poco más excepcional que la de cualquiera de nosotros.

Mar Nolasco

Mi lista de películas de 2015

Me faltan por ver bastantes que se repiten en vuestras listas..

200

 

 

 

 

 

Internacionales:

Paulina

El Club

Oda a mi  padre

Una chica vuelve a casa sola de noche

Les combattants

A primera vista

Mad Max: Fury Road

La canción del mar

Pride

Puro vicio

 

Nacionales:

La novia

Techo y comida

Truman

Amama

El apóstata

El desconocido

Los exiliados románticos

Un día perfecto

Requisitos para ser una persona normal

Negociador

 

*Están en orden cronológico inverso (o eso intentaba).

Mar Nolasco

La situación inusual de la mujer

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“¿Dónde está la cena?

¿Dónde está la pala?”

Deuda de honor, Tommy Lee Jones. 2014

La de western, aún con sus reinterpretaciones de las últimas décadas, sigue siendo una etiqueta que pesa. En Deuda de honor los espectadores puede que busquen recuperar en pantalla la emoción de aquel salvaje oeste, o bien puede que esperen ver cómo se transgreden las convenciones del género; sin embargo ni unos ni otros verán satisfechas sus expectativas. Lo cual resulta extraño porque la película combina aspectos que encajan tanto en una como en otra interpretación del western. Del lado más tradicional nos encontramos, como tantas veces, con unos protagonistas opuestos (una mujer virtuosa frente a un buscavidas al que solo le importa él mismo), la presencia constante de la naturaleza a través de los paisajes grabados en nuestro imaginario de las llanuras de Estados Unidos, también hay una caravana y hasta se incluye una pequeña ración de indios americanos. Pero, por otro lado, rompiendo con lo clásico nos propone un punto de vista profundamente femenino, no en vano trata la historia de tres mujeres que sufren enfermedades mentales y de una cuarta que tiene el valor de ayudarlas embarcándose en un viaje que se convertirá en hazaña.

Resulta interesante la cantidad de detalles que nos ofrece la película acerca de los personajes femeninos, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un género en el que, por lo general, la mujer o bien está ausente o bien aparece únicamente como elemento accesorio, por no decir decorativo. En este caso la protagonista, Mary Bee, es trabajadora, culta e íntegra, posee su propia granja y disfruta de una independencia económica aunque no emocional. Es por eso que el personaje de Hilary Swank no es feliz con esa autarquía no buscada y desea a toda costa revertir su inusual situación hacia una más convencional de madre y esposa. Resulta incluso doloroso ver cuánto esfuerzo pone en resultar atractiva a unos hombres que la desprecian respondiendo a sus propuestas con palabras tan llenas de sensibilidad como “eres fea como un cubo de hojalata”. En cuanto al resto de personajes femeninos da la sensación de que la película ha perdido más que ganado con los recortes que siempre se producen en el montaje; así nos encontramos con un inexplicable desequilibrio en cuanto a la información que se muestra al espectador sobre las circunstancias y los motivos por los que las tres mujeres han perdido la cabeza.

A pesar de esas desigualdades la película gana empuje en su último tercio, tras un giro de guión que hará que el personaje de Tommy Lee Jones tome protagonismo. Cabe resaltar la química que hay entre ambos protagonistas, a pesar de una diferencia de edad que a veces hace renquear la verosimilitud de la historia. Esto sumado a la indefinición del tono es lo más reprochable de la película. Sin embargo la puesta en escena está muy cuidada donde destacan los planos abiertos de perfecta simetría y la consecución de imágenes llenas de dramatismo y emoción, como la de la chica nórdica con la aguja sobre su cuerpo desnudo. Y sin duda lo más reseñable es el retrato de un personaje femenino que reúne fortaleza y vulnerabilidad, que en su aparente libertad está atrapada por los convencionalismos de una época (como la actual) en la que se juzga lo que una mujer debe ser. Una persona desesperada por encajar en un mundo en el que tanto su imagen como su función social y vital dependían del hombre.

Mar Nolasco

 

La violencia de los entornos hostiles

“¿Por qué es distinto? ¿Porque allí eras tu el que disparaba?”

Dheepan, Jacques Audiard. 2015

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Empezar el comentario de una película con su epílogo quizá no sea lo más ortodoxo pero en este caso el significado de la película varía significativamente gracias a él. Los mismos personajes colocados en entornos distintos (Sri Lanka, Francia e Inglaterra) reaccionan, se relacionan y son capaces de desarrollar su vida de forma notablemente diferente. Tras ese colofón hay una pregunta que no para de resonar en la cabeza: ¿Qué ocurre cuando los mecanismos de integración de un país se limitan a enviar a los inmigrantes a ambientes violentos? La violencia, la posibilidad de redención y la integración ¿son algo que depende de las personas o del medio? En definitiva, ¿cuánto de lo que cada uno somos se encuentra fuera de nosotros mismos? Jacques Audiard, tras De óxido y hueso y Un profeta, consiguió la Palma de Oro del Festival de Cannes de este año con esta película sobre la inmigración, el desconcierto y la violencia.

La película se articula en tres bloques que se desarrollan en tres lugares distintos. Y son estos entornos los que marcan el devenir de sus vidas. En Sri Lanka se inicia la acción a partir de la renuncia de los tres protagonistas a su vida anterior, marcada por una guerra civil que ha durado más de 25 años, al toparse con la posibilidad de convertirse en una falsa familia y huir del país. En Francia se encuentran con el problema de la incomprensión, no solo por el desconocimiento del idioma, sino a un nivel más profundo y cultural. Aquí Audiard consigue reflejar la desconexión de unos personajes que no entienden el mundo que les rodea. Y la película se adentra en el pantanoso tema de la violencia, la pasada y la presente, la generada por el rechazo (la que ejerce Illayaal en el colegio), por el miedo a la pérdida (la de Dheepan sobre Yalini), por la frustración (la de Yalini con Illayaal)… Aunque sobresale entre todas ellas la violencia de ese entorno hostil donde ni Dheepan ni Yalini quieren verse envueltos pero en la que acaban atrapados en un clímax verdaderamente estremecedor. Y por último, ese polémico epílogo en Inglaterra que puede entenderse como un toque de atención a las autoridades francesas en sus políticas de integración.

La película tiene grandes virtudes y, entre ellas, es justo destacar por un lado la interpretación de los dos protagonistas, Jesuthasan Antonythasan y Kalieaswari Srinivasan, que logran transmitir toda la complejidad de unos personajes llenos de contradicciones, matices y sutilezas. En este sentido aunque no se puede desmerecer el magnífico trabajo de Antonythasan, uno de los aciertos de la película es el enfoque del personaje de Yalini, que se distancia de la convención de la “mujer protectora y salvadora” para presentarnos a una mujer fuerte que, con una impresionante entereza, simplemente aspira a su supervivencia. Y por otro lado, la tensión narrativa que se construye a través de un tratamiento del tiempo en el que las elipsis se suceden de forma exquisita y delicada. Por todo ello Dheepan es una película sobresaliente en su pulso narrativo gracias al cual Audiard consigue imágenes con una enorme carga simbólica.

Mar Nolasco