La situación inusual de la mujer

thehomesman

“¿Dónde está la cena?

¿Dónde está la pala?”

Deuda de honor, Tommy Lee Jones. 2014

La de western, aún con sus reinterpretaciones de las últimas décadas, sigue siendo una etiqueta que pesa. En Deuda de honor los espectadores puede que busquen recuperar en pantalla la emoción de aquel salvaje oeste, o bien puede que esperen ver cómo se transgreden las convenciones del género; sin embargo ni unos ni otros verán satisfechas sus expectativas. Lo cual resulta extraño porque la película combina aspectos que encajan tanto en una como en otra interpretación del western. Del lado más tradicional nos encontramos, como tantas veces, con unos protagonistas opuestos (una mujer virtuosa frente a un buscavidas al que solo le importa él mismo), la presencia constante de la naturaleza a través de los paisajes grabados en nuestro imaginario de las llanuras de Estados Unidos, también hay una caravana y hasta se incluye una pequeña ración de indios americanos. Pero, por otro lado, rompiendo con lo clásico nos propone un punto de vista profundamente femenino, no en vano trata la historia de tres mujeres que sufren enfermedades mentales y de una cuarta que tiene el valor de ayudarlas embarcándose en un viaje que se convertirá en hazaña.

Resulta interesante la cantidad de detalles que nos ofrece la película acerca de los personajes femeninos, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un género en el que, por lo general, la mujer o bien está ausente o bien aparece únicamente como elemento accesorio, por no decir decorativo. En este caso la protagonista, Mary Bee, es trabajadora, culta e íntegra, posee su propia granja y disfruta de una independencia económica aunque no emocional. Es por eso que el personaje de Hilary Swank no es feliz con esa autarquía no buscada y desea a toda costa revertir su inusual situación hacia una más convencional de madre y esposa. Resulta incluso doloroso ver cuánto esfuerzo pone en resultar atractiva a unos hombres que la desprecian respondiendo a sus propuestas con palabras tan llenas de sensibilidad como “eres fea como un cubo de hojalata”. En cuanto al resto de personajes femeninos da la sensación de que la película ha perdido más que ganado con los recortes que siempre se producen en el montaje; así nos encontramos con un inexplicable desequilibrio en cuanto a la información que se muestra al espectador sobre las circunstancias y los motivos por los que las tres mujeres han perdido la cabeza.

A pesar de esas desigualdades la película gana empuje en su último tercio, tras un giro de guión que hará que el personaje de Tommy Lee Jones tome protagonismo. Cabe resaltar la química que hay entre ambos protagonistas, a pesar de una diferencia de edad que a veces hace renquear la verosimilitud de la historia. Esto sumado a la indefinición del tono es lo más reprochable de la película. Sin embargo la puesta en escena está muy cuidada donde destacan los planos abiertos de perfecta simetría y la consecución de imágenes llenas de dramatismo y emoción, como la de la chica nórdica con la aguja sobre su cuerpo desnudo. Y sin duda lo más reseñable es el retrato de un personaje femenino que reúne fortaleza y vulnerabilidad, que en su aparente libertad está atrapada por los convencionalismos de una época (como la actual) en la que se juzga lo que una mujer debe ser. Una persona desesperada por encajar en un mundo en el que tanto su imagen como su función social y vital dependían del hombre.

Mar Nolasco

 

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Un comentario en “La situación inusual de la mujer

  1. Hola, Mar:

    Lamento no haber visto la película y no poder discutir tu argumentación con mayor conocimiento de causa. Como en el caso de “Deephan”, sigue siendo un placer leerte: tu argumentacón es clara y equilibras muy bien tanto la consideración de los aspectos temáticos como la de los aspectos formales de la película.

    En su libro “¿Qué es el cine?”, André Bazin dedica varios capítulos al western y es muy interesante la lectura que hace de los papeles femeninos dentro del género. Según su visión, el western no es tanto un género “de hombres”, como un género en el que las figuras femeninas y las masculinas encarnan dos fuerzas y motivos distintos: por un lado, la idea de comunidad/estabilidad; por otro, la idea de conquista/errancia. Es interesante ver cómo en los westerns primigenios del mudo -momento en el que, de hecho, el Salvaje Oeste aún existía en cierto sentido- ese protagonismo masculino no era tan dominante: es interesante ver el papel que tanto las mujeres como los nativo/americanos o los colonos no anglosajones tenían en esos trabajos en los que todavía no se había impuesto el discurso dominante que podríamos sintetizar en el modelo John Ford (admirable por tantos motivos, discutible por tantos otros).

    Ha habido westerns recientes que han logrado lo que, según tu argumentación, Tommy Lee Jones ha pretendido pero no ha logrado satisfactoriamente; redefinir el western a partir de una mirada femenina. El mejor ejemplo es “Meek’s Cutoff” de Kelly Reichardt.

    Lo único que echo de menos en tu texto es que no contextualices más la figura de Tommy Lee Jones como director (de, por el momento, brevísima filmografía).

    un abrazo,

    jordi

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