“El puente de los espías” (Steven Spielberg, 2015)

 

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“That men do not learn very much from the lessons of history is the most important of all the lessons that history has to teach” decía el escritor ingles Aldous Huxley. Me parece que toda la fuerza de esta frase no queda recogida en su habitual traducción al castellano: “Quizá la más grande lección de la historia es que nadie aprendió las lecciones de la historia”. Creo que en la frase original queda más patente el factor humano y la dificultad para ser capaces de aprender de nuestra historia.

Parece que Steven Spielberg es consciente de esta necesidad de revisar nuestra historia y vuelve a poner su lupa sobre un momento histórico relevante: en su última película nos lleva a la etapa de la “Guerra fría” y nos relata una historia basada en hechos reales. Pero, a pesar de que el título nos pueda confundir, realmente no estamos ante una película de espionaje sino ante una historia sobre un hombre integro dispuesto a luchar por sus principios, en la línea de películas como “Han matado a un hombre blanco” (Clarence Brown, 1949) o “Matar a un ruiseñor” (Robert Mulligan, 1962).

En la primera parte de la película, que transcurre en Estados Unidos a finales de los años 50, el personaje interpretado por Tom Hanks, abogado de profesión, toma la difícil decisión de defender a un espía ruso y lo hace con todas sus consecuencias: aunque no tiene la seguridad de su inocencia, luchará por su defensa mucho más de lo deseado por su bufete de abogados, su familia y la opinión pública de su país. La fidelidad a sus principios le llevará a arriesgar su propia vida y la de su familia. Spielberg nos muestra la humanidad y tenacidad de ese abogado y nos plantea un tema actual: la legitimidad de otorgar la igualdad de derechos a los extranjeros (lo que nos trae a la memoria Guantánamo).

Durante la segunda parte, que transcurre en Berlín durante la construcción del muro (1961), vemos como ese abogado es capaz de mantener sus principios por encima de la opinión de las autoridades de su país y de los países con los que está negociando. Spielberg nos muestra que aquello que a priori puede parecer imposible puede alcanzarse gracias a una buena negociación (me viene a la mente el conflicto entre árabes y judíos).

La película, que respira clasicismo gracias a una magnífica ambientación, una cuidada fotografía y un acertado montaje, tiene un ritmo tranquilo, pausado y sin alarde de efectos especiales (salvo la escena del avión derribado). La narración es fluida y el guión (con aportación de los hermanos Cohen) cuenta con una fina ironía que favorece a la trama. Por último, en el apartado interpretativo debemos destacar la labor de Tom Hanks (en su cuarta película con el director) pero, sobre todo, la magnética interpretación de Mark Rylance, que se come la pantalla desde el minuto uno.

Juan G. Prado

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3 comentarios en ““El puente de los espías” (Steven Spielberg, 2015)

  1. Hola, Juan:

    Has hecho una crítica más que notable… hasta que has legado a ese último párrafo en el que se concentran todos las pegas que le puedo poner a este texto. La introducción es muy eficaz y consistentemente llamativa. A partir de ahi, creo que sitúas muy bien a la película dentro de una posible familia de títulos afines y luego me gusta mucho la manera en que detallas el contenido de la película y diferencias entre los dos tramos del relato.

    Los problemas están únicamente en este último párrafo, en el que creo que tratas de forma demasiado expeditiva tanto el estilo visual de la película como la aportación de sus intérpretes. Mis reparos tienen que ver con algo en lo que he insistido en algunos otros comentarios a este blog: no basta con enunciar, sino que hay que “hacer ver” al lector. Por otro lado, tienes que ir liberándote de algunas expresiones rutinarias: “respira clasicismo”, “magnífica ambientación”, “cuidada fotografía”, “acertado montaje”, “ritmo tranquilo”, “narración fluida”, “que se come la pantalla”.

    No te preocupes porque ya te irás dando cuenta y no tardará en llegar el día en que empiecen a chirriarte este tipo de expresiones que suenan a fórmula y que, sobre todo, no permiten responder a una pregunta esencial: sí, la ambientación, la fotografía, el montaje y el ritmo están muy bien… pero ¿cómo exactamente?

    un abrazo,

    jordi

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  2. Hola Juan,

    (te escribo en un ratito de descanso en mitad de un montón de auditores y controladores, que tan bien conoces).

    A mi la película me gustó mucho PERO…pero no sé muy bien por qué no me terminó de encantar.

    La historia me interesó mucho y comparto contigo casi todo lo que resaltas, quizás a excepción de la fotografía que me pareció excesivamente cargada en algunas escenas (recuerdo la de Tom Hanks con el chico en un pasillo amarillento, vaporoso y borroso, ¡¡parecía que al fondo de repente podría aparecer el mismísimo E.T.!!).

    Por otro lado, creo que el toque Coen se nota para bien, pero a mi me pareció que también un pelín para mal. Me explico, los personajes de la Alemania del Este (el abogado y los dos jefes burócratas) son claramente personajes Coen, excéntricos, divertidos, socarrones, caricaturescos, pero no sé si encajan en el contexto general. Parece que Spielberg pretende contar la historia tal como sucedió, pero estos personajes te sacan un poco de ella por su irrealidad. Y es una crítica que hago con mis reservas, porque me gusta la película y me hacen gracia los personajes.

    ¿Y si hubiera sido una peli sólo hermanos Coen?

    (se acabó el relax, sigo con nuestros auditores)

    Un abrazo!

    David

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  3. Gracias a los dos por vuestros comentarios pues enriquecen el debate y me ayudan a mejorar.

    Jordi, estoy totalmente de acuerdo con tu opinión. En el último párrafo he caído en el recurso fácil de utilizar frases rutinarias, en lugar de profundizar más en la explicación. Para pormenorizar en este aspecto creo que me hubiese venido bien volver a ver la película.

    David, coincido contigo en que es una buena película pero no llega a ser una gran obra, es cierto. Creo que le falta algo pero no sé que es (a mí no me desentonan esos personajes). Al igual que a ti, siento curiosidad por cómo hubiese sido la película si la hubiesen dirigido los hermanos Cohen. Suerte con los auditores!

    Un abrazo

    Juan

    Me gusta

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